Autor: José Martín Suárez Álvarez
Fecha: 14/11/2017
Fuente: Centro Provincial de Patrimonio de Ciego de Ávila

En el 149 aniversario del primer levantamiento en armas de los avileños en la Guerra de los Diez Años, fue conmemorado este acontecimiento y develado en la entrada del poblado un sencillo monumento, iniciativa del municipio Ciro Redondo.

 

El 8 de noviembre de 1868, a sólo poco menos de un mes del levantamiento del Padre de la Patria en el ingenio Demajagua, un valeroso grupo de patriotas del territorio avileño se suman a la insurrección armada por la independencia de Cuba, destacándose los hermanos Gómez Cardoso, (Marcial, José y Felipe); en Morón los también hermanos, Hernández Moreno (Jesús y Nicolás); el sobrino de ambos Simón Reyes Hernández, de apenas diez años de edad, devenidos hoy símbolos del mambisado local.

A Marcial Gómez, hombre de rectos principios ciudadanos y ganada reputación, lo envían las autoridades españolas, junto a un emisario del correo del poblado avileño, a trasladar una importante comunicación militar a Morón y de ahí, por vía marítima a Nuevitas, pero al llegar a casi la mitad del camino, Marcial y los hombres que le acompañan deciden apresar al funcionario y se declaran contrarios al régimen colonialista.

Con el pronunciamiento libertario conocido como Grito de Piedras, sitio ubicado en el actual municipio de Ciro Redondo, se pone en pie de lucha el territorio central de Cuba (Las Villas). ya que los partidos pedáneos de Ciego de Ávila y Morón formaban parte de las jurisdicciones territoriales de Sancti Espíritus y Remedios, respectivamente, cuestión esta no debidamente esclarecida por la historiografía, que señala el inicio de la guerra en la mencionada región central en el mes de febrero. Los avileños se incorporan, más tarde, a las fuerzas del  Ejército Libertador que comanda el general camagüeyano Chicho Valdés Urra, primer oficial mambí que opera en el territorio, y tienen su bautizo de fuego en los primeros días de diciembre en el trapiche La Ceja, en las cercanías del poblado de Morón, donde son sorprendidos por tropas españolas y sufren una derrota que los obliga a  marchar hacia el Oriente cubano en busca de armas y pertrechos.

En el trascurso de la Guerra (1868–1878), la llanura avileña se convierte en polígono de experimentación del ejército colonialista español, al construir aquí una de las mayores fortificaciones en América: la Trocha Militar de Júcaro a Morón, baluarte que divide a la isla en dos con el propósito de impedir que el conflicto armado se extienda al occidente donde se encuentran las mayores riquezas del régimen y su sostén financiero. Paradójicamente, el enfrentamiento bélico brinda importancia estratégica-militar al poblado de Ciego de Ávila al establecerse en él la Comandancia General de la Trocha.

Durante los años que duró la primera guerra por la independencia cayeron aquí notables patriotas, los generales Ángel del Castillo Agramonte, Honorato del Castillo, y en Júcaro es fusilado el también general Eduardo Mármol, mientras el comandante avileño Marcial de Jesús Gómez Cardoso, quien prefirió morir peleando antes que entregarse al enemigo, se convierte en símbolo local, por su comportamiento heroico. Cada 20 de junio, fecha de su nacimiento, se conmemora el día de la Dignidad Avileña.