Fecha: 11/04/2018
Fuente: Consejo Nacional de Patrimonio Cultural

En el sitio histórico Playitas se encuentra el monumento que señaliza el lugar por el cual desembarcaron, el 11 de abril de 1895, los dos máximos jefes de la Revolución cubana, José Martí, delegado del Partido Revolucionario Cubano que llegaba a Cuba para incorporarse a la guerra iniciada el 24 de febrero, y el mayor general Máximo Gómez, acompañados por los generales Francisco Borrero y Ángel Guerra, el coronel Marcos del Rosario y el capitán César Salas.

Construido por miembros de una sociedad de masones entre los años 1928 y 1929, tiene como antecedente un pequeño muro de dos bloques, levantado en recordación del acontecimiento histórico en 1922, cuando se le solicitó al único integrante aún vivo de la expedición en aquella fecha, el dominicano Marcos del Rosario, colaboración para reeditar la ruta martiana de Playitas a Dos Ríos, lo cual confirió certeza a la determinación exacta del lugar del desembarco, así como a la señalización de los asentamientos que sirvieron de campamento y del sitio donde cayó en combate José Martí.

Adosado a un enorme farallón, el conjunto está construido en mármol. Su base tiene la forma de un bote. Lo conforman dos bloques gigantes con inscripciones sobre la vida del Maestro y del Generalísimo; dos sables, símbolo del arma que utilizaron los mambises durante las luchas independentistas; y en la parte superior, un pivote que corresponde a una reconstrucción realizada en 1947. En este mismo año se adicionó al monumento una marca de hormigón con la inscripción 1895-1947, para dejar testimonio de la tercera reedición de la ruta martiana, realizada por un grupo de cadetes y oficiales del Ejército de la República.

En 1986, en ocasión del 150 aniversario del natalicio de Máximo Gómez, la base del obelisco fue renovada. En 1995, año del centenario del desembarco, los sables, originalmente de granito y acero, se sustituyeron por unos de bronce.

Playitas fue declarada Monumento Nacional en Resolución Nro. 3 firmada el 10 de octubre de 1978 por Antonio Núñez Jiménez y Marta Arjona Pérez, como presidente y secretaria ejecutiva respectivamente de la Comisión Nacional de Monumentos, junto a un conjunto de más de 50 centros históricos urbanos, sitios y construcciones que son símbolos de las gestas libertadoras del pueblo de Cuba por su independencia o que constituyen parte indisoluble de la identidad cultural y de la nacionalidad cubana.