Autor: Gladys Rodríguez Ferrero
Fecha: 17/09/2018
Fuente: CNPC
Después firmar la revalidación del acuerdo entre el CNPC y Hemingway Foundation. De izquierda a derecha, sentados: Tom Herman, Marta Arjona, Lee Cot, Jenny y Frank Phillips. De pie: Ana Elena de Arazoza, Gladys Rodríguez, Sandra Spanier, Enrique Hernández, Jorge Moscoso y Nilson Acosta

Corría el año 2001 cuando fui llamada a la oficina de la Dra. Marta Arjona (1923-2006), presidenta fundadora del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura. Debería atender el posible acuerdo entre Cuba y Estados Unidos para la preservación de Finca Vigía y sus colecciones, fundamentalmente, la correspondiente a documentos.

De este modo comenzaron mis encuentros con Jenny y su esposo Frank Phillips. Él, editor del Boston Globe. Ella, la nieta de Maxwell Perkins, el editor de genios, como lo denominaron en Estados Unidos. El gran amigo del escritor norteamericano Ernest Hemingway.

Ella estaba consciente de las dificultades que la empresa conllevaba, pero era audaz, valiente y sagaz. El amor y la pasión por lo que se proponía llevar a cabo podían palparse en la mirada soñadora de sus ojos azules. Ella y su esposo solicitaron el apoyo del congresista James P. McGovern. Lo obtuvieron.

El 2 de noviembre de 2002 se llevó a cabo la firma del Acuerdo entre el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural (CNPC) de la República de Cuba y el Social Science Research Council (SSRC) de los Estados Unidos. Muchos fueron los testigos que firmaron. Jenny Phillips fue uno de ellos. Pero hubo dos muy importantes: el Comandante en Jefe Fidel Castro y el congresista James P. McGovern.

Cabe recordar aquellos inicios azarosos, donde para comenzar las labores debieron crear la Hemingway Foundation que, posteriormente derivó en Finca Vigía Foundation. Pero Jenny siempre fue su presidenta. Su presidenta fundadora.

Comenzaron los trabajos con el envío de materiales diversos para la conservación y restauración de los documentos, labores que acometieron especialistas cubanos. Dificultades infinitas fueron presentándose, pero iban superándose con tenacidad.

 

En enero de 2004 Jenny informaba a la Dra. Marta Arjona que el documento que habíamos firmado con el SSRC solo permitía la conservación, restauración y digitalización de los documentos.

Ya, el 12 de julio de 2004, Jenny comunicaba que habían denegado la licencia para la ejecución de la segunda fase del Acuerdo, que incluía la restauración del Museo Ernest Hemingway. Y que organizarían una campaña en la que darían a conocer los daños que presentaba Finca Vigía. De este modo fue Finca Vigía nominada como uno de los sitios patrimoniales norteamericanos dañados fuera de sus fronteras.

A partir de aquí, no fue posible la donación de dinero, tampoco se permitió el envío de materiales. Cuba asume entonces la restauración de Finca Vigía en todos sus aspectos, incluido, por supuesto, el económico. Es de esta forma en que comienza el intercambio y asesoría técnica entre especialistas de la nación norteña y cubanos.

En 2006, el equipo técnico norteamericano logró traer a Cuba el equipo datta logger y un pluviómetro para llevar el control de la lluvia, la humedad, aspectos importantes a tener en cuenta en la restauración y conservación tanto de las construcciones como de las colecciones. Pero estos no podían quedarse en Cuba: el bloqueo no lo permitía. Mucho trabajó la Fundación Finca Vigía, presidida por Jenny Phillips para lograr que permanecieran por unos meses en Finca Vigía. Más tarde, el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural compró los equipos en Canadá.

 

El 24 de mayo de 2006, en ocasión de la muerte de Marta Arjona, Jenny escribía que ella “les había posibilitado cruzar las barreras políticas y culturales que nos separan y crear una única e histórica colaboración”, y añadió “Qué gran pérdida para el Consejo y para todos en Cuba”.

Jenny Phillips hubiera visitado Cuba en marzo de 2018, si una tormenta de nieve no hubiera paralizado el aeropuerto de Boston y ella y Frank se vieran imposibilitados de hacer este, que hubiera sido su último viaje a la isla. Soñaba con saludar a todos los amigos que aquí tenía. Escribía pensando que volvería a nuestro país para visitar Finca Vigía, ver a los viejos amigos, tomar unos mojitos, caminar por la Habana Vieja, oír música cubana.

Logró una colaboración entre Cuba y Estados Unidos que pasará a la historia. En medio del fuerte y tenaz bloqueo luchó, durante todos estos años, por la preservación del legado cubano de Hemingway.

Jenny Phillips pasará a la historia, pero no por ser la nieta de Maxwell Perkins, sino por haber sido la impulsora de la más genuina colaboración cultural entre los pueblos de Estados Unidos y Cuba: la preservación del hogar cubano de Hemingway.