Autor: Lidis Nuvia Rodríguez y Gustavo López
Fecha: 05/10/2018
Fuente: Museo Nacional de Artes Decorativas

La exposición Hitos de la Cerámica Europea podrá visitarse, en el Museo Nacional de Artes Decorativas, desde el próximo martes 9 de octubre, en que se inaugurará a las tres de la tarde, hasta el mes de enero de 2019. De las manifestaciones de las artes decorativas, la cerámica es de las más duraderas y la más coleccionable. Destinada inicialmente a un uso doméstico, fue convirtiéndose en soporte expresivo de importantes artistas y talleres.

 

La cerámica europea conoció su primer foco de creación y desarrollo en épocas medievales, cuando la dominación árabe en España. La Península Ibérica ha tenido, a través de los siglos, numerosos centros de gran importancia en la producción de estas piezas. Uno de los principales y primeros conocidos fue Manises, que apropiándose de los códigos decorativos y formales introducidos por los árabes, traídos desde el Medio Oriente,se identifica a primera vista por el uso del esmalte de reflejo metálico, técnica innovadora en su momento. La fábrica de Talavera de la Reina reveló su particular factura desde el siglo XV y hasta el XX, tomando ejemplos de otras escuelas y aportando un decorado con temáticas de cacería, vegetación y animales en variada policromía. El empleo del blanco y azul en formas y ornamentos, tomados de épocas más antiguas, se valorizó en el siglo pasado por artistas como Ruiz de Luna. Cataluña desde la época renacentista igualmente utilizó temas y colores en variada paleta para la recreación de escenas populares y otras representaciones. Obras de artistas como el valenciano Antonio Peyró y Daniel Zuloaga, de Segovia, le devolvieron a la cerámica el orgullo español a través de los personajes típicos y la reinterpretación de hitos de la literatura hispana.

 

Italia, la meca del Renacimiento, es también un importante centro referencial en el tributo de técnicas y decorados a la cerámica. Las piezas creadas con un carácter eminentemente utilitario son elevadas a un rango superior con el empleo de colores y esmaltes innovadores que hacen de ellas obras de obligada remisión. Los talleres de Castel Durante, Urbino y Deruta se impusieron por la originalidad temática y formal. El istoriatto, copiando con acierto los grabados y pinturas renacentistas; el grutesco y su fantástica fauna; las madonnas y su sentimiento de la maternidad y la piedad cristianas son temas imprescindibles a la hora de hacer un estudio de esta tradición cerámica de marcada intención historicista. El siglo XX influyó en sus producciones con la incorporación de temas y tipologías de carácter más internacional.

 

La cerámica en Francia conoce por igual un surgimiento muy antiguo, en concordancia con las influencias que el Mediterráneo y el mundo árabe legaron al continente europeo. Fábricas como Rouen, Nevers, Sceaux, Quimper, La Rochelle y Niederviller, en el siglo XVIII, instauraron estilos y códigos que fueron referenciales para la producción de porcelanas. Piezas singulares, esmaltes brillantes y colores definidos fueron utilizados en la representación de animales y flores que luego se emplearon en las manufacturas de porcelanas francesas. El siglo XX le incorpora un lenguaje moderno y renovador, gracia al talento de relevantes artistas como Jean Lurçat y los esposos Ramié con su taller Madoura, donde Pablo Picasso conoció el oficio de la cerámica.

 

Tanta creación artística en la cerámica tiene en esta exposición una mirada puntual sobre lo identitario de cada país. Hitos que presentamos como resumen de siglos de aportación e influencias compartidas en esta parte del continente europeo.