Fecha: 28/11/2018
Fuente: Consejo Nacional de Patrimonio Cultural

Las parrandas de la región central de Cuba acaban de ser inscritas en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en la 13 Sesión del Comité de Patrimonio Inmaterial de la UNESCO, que tiene lugar por estos días, y hasta el 1ro de diciembre, en Islas Mauricio.

En el año 2013, con el objetivo de preservar esta legítima expresión, fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Nación un total de 18 de estas festividades que se celebran en distintos municipios de las provincias de Villa Clara, Ciego de Ávila y Sancti Spiritus.

El expediente de las Parrandas de la Región Central de Cuba fue entregado a la UNESCO, en marzo de este año, por parte de la Comisión Nacional de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Inscritas ya en la Lista Representativa, se describen en el sitio de la Unesco, a partir de esa documentación: Las Parrandas, que tuvieron lugar por primera vez el año 1820 en el municipio de Remedios, son fiestas celebradas hoy en día por dieciocho comunidades de la región central de Cuba durante los últimos meses del año en su mayoría. Dos partes o barrios de un mismo municipio preparan a lo largo de todo el año una competición cultural que tiene lugar la noche de celebración del festejo. Ambos competidores cuentan con “espías” que tratan de desvelar las sorpresas preparadas en secreto por sus rivales para esa noche. Esta festividad comprende una gran variedad de expresiones culturales: diseño y fabricación de carrozas, indumentarias y réplicas de monumentos; composición de canciones y preparación de coreografías; fuegos artifciales; y elaboración de elementos decorativos como faroles, estandartes y emblemas con los colores de cada barrio competidor. Todos los habitantes de las dieciocho comunidades interesadas, sin distinción de sexo, edad, origen, medio social, profesión y religión participan en las diversiones. El engalanamiento de monumentos y la creación de réplicas de éstos, así como de carrozas, son una asombrosa demostración de la imaginación y creatividad que poseen los grupos de parranderos para reintepretar y recrear sucesos e historias mediante imágenes, luces y colores de gran originalidad. Los conocimientos tradicionales vinculados a este elemento del patrimonio cultural se combinan constantemente con técnicas modernas, por eso Las Parrandas son siempre un evento tradicional y contemporáneo a la vez.

Gladys Collazo, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura, intervino durante la sesión para reconocer a todas las personas e instituciones que han contribuido a lo largo del tiempo a mantener viva esta tradición de la nación cubana y que hicieron posible su inscripción, en especial a los portadores de cada barrio de las 18 parrandas que integran este registro y al Museo de las Parrandas de Remedio.

En sus palabras, Gladys caracterizó a las parrandas como un espacio en el que confluyen el diálogo cultural, el respeto a la identidad y la diversidad. La Parranda, declaró, es una festividad profundamente popular organizada por y para el pueblo. La implicación de sus portadores en su concepción y desarrollo se refleja en sus trabajos de plaza, carrozas y el arte de la pirotecnia. Cada portador se convierte en un artista, en un creador del diseño, la arquitectura, la música, la danza, la construcción de réplicas de monumentos y disfraces para los personajes representados en las carrozas de cada barrio. Cada bando reproduce una leyenda o historia de la cultura de la humanidad, que hace suya por distante que sea, como si encontraran en Cuba un sitio de encuentro para el diálogo y la tolerancia. Canciones, bailes y fuegos artificiales están presentes a lo largo de toda la celebración.

Cuba tiene inscritas en la Lista representativa la tumba francesa (2003), la rumba (2016) y el punto cubano (2017).