Calle Mercaderes en La Habana Vieja
Vista del Castillo de los Tres Reyes del Morro, cuya construcción se inició en 1589 y terminó en 1630.
Castillo de la Real Fuerza de La Habana, fortaleza más antigua de Cuba, cuya construcción se inició en 1558.
Plaza de la Catedral, donde se encuentra una de las edificaciones religiosas más significativas de la ciudad, la Catedral de La Habana, cuya construcción comenzara en 1788.
Detalle de la portada de la Catedral de La Habana
Explanada de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña (1763-1774), la mayor de las instalaciones militares construidas por España en América.
Plaza Vieja, antigua Plaza Nueva o Plaza del Mercado, construida en la segunda mitad del siglo XVII.
Exponente de la herrería colonial.
Plaza y convento de San Francisco de Asís, construido en el siglo XVIII.
Vista aérea del Castillo de los Tres Reyes del Morro en la que puede apreciarse la Batería de los Doce Apóstoles.

La inclusión del Centro Histórico de La Habana Vieja y su Sistema de Fortificaciones Coloniales en la Lista del Patrimonio Mundial se aprobó en la Sexta Reunión del Comité Intergubernamental de la Convención del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural, celebrada entre los días 13 y 17 de diciembre de 1982, en la sede de la UNESCO, París, Francia. Este conjunto arquitectónico alcanza la distinción internacional por constituir un ejemplo relevante de un tipo de estructura que ilustra  una significativa etapa de la historia, y ser, asimismo, un ejemplo excepcional de un asentamiento humano tradicional representativo de una cultura, vulnerable bajo los efectos de modificaciones o cambios irreversibles*.  

 

Erigida en los bordes de una peculiar bahía, la Villa de San Cristóbal de La Habana se convirtió en abrigado enlace entre Europa y el Nuevo Mundo. Con los siglos crecieron los baluartes que debieron resguardar la urbe colonial; así llega la ciudad al presente, señoreada por el Castillo de los Tres Reyes del Morro, la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, El Castillo de San Salvador de la Punta, y el de la Real Fuerza.

 

Dentro del otrora amurallado recinto se alzan otras obras de inestimable valor arquitectónico, como aquellos palacios, casas, templos, que delimitan la Plaza de Armas, la de la Catedral, la de San Francisco, o la Plaza Vieja. Extremadamente poblada, y centro de diversas funciones comerciales, administrativas y culturales, esta zona de la capital cubana gana una identidad ambiental que mixtura tradición y porvenir. Se distinguen las labores de restauraciones respetuosas la trama urbana original y otros aspectos formales básicos del conjunto. Estas características convierten a la Habana Vieja en extraordinaria médula de la ciudad; uno de los centros históricos más interesantes del área caribeña.  

 

*Criterio que fundamenta la declaratoria.

Siguiente