Casa de Ortiz. Excepcional construcción de dos plantas de Trinidad. Notable por su balconaje corrido y la decoración mural de fachadas e interiores.
La capilla del cementerio, con campanario y ábside cubierto por bóveda catalana, está fechada en 1833.
Casa de la calle Alameda No. 178. Data del siglo XVIII. Se distingue por la sencillez de su portada, con puerta a la española flanqueada por pilastras rematadas en punta de diamante.
Casa de Real del Jigue No. 69. La pintura en el frente data de finales del siglo XIX y es una imitación de mosaicos con temas florales y geométricos.
Restos del antiguo Teatro Brunet, que fuera inaugurado en 1840 y abandonado en 1901.
Torre campanario del ingenio Manaca Iznaga, de 7 pisos y 43,5 metros de altura.
Portada del cementerio llamado Católico y también Viejo. Construido en el siglo XIX.
Interior de la casa vivienda del ingenio Guáimaro. La decoración mural de temas románticos enmarcados por motivos neoclasicistas, que aún ostentan sus muros, es obra del arquitecto, pintor y escenógrafo italiano Daniel D’Allaglio.
Vista de la casa vivienda y otras edificaciones del ingenio Manaca Iznaga.

El Centro Histórico de Trinidad y su Valle de los Ingenios quedaron inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial durante la Duodécima Reunión de su Comité, celebrada en Brasilia, Brasil, entre los días 5 y 9 de diciembre de 1988. Reconocimiento concedido por ser un ejemplo eminente de un tipo de construcción o de un conjunto arquitectónico que ilustra un período histórico significativo, además de un ejemplo eminente de un hábitat humano tradicional, representativo de una cultura y vulnerable bajo los efectos de mutaciones irreversibles*.

 

La antigua Villa de la Santísima Trinidad, localizada al sur de la provincia de Sancti Spiritus, en la región central de la República de Cuba,  prosperó con el desarrollo de la ganadería, la pesca, el cultivo del tabaco, de frutos menores, y, a partir de 1670, de la caña de azúcar y el café. Con el Decreto de Libre Comercio, en el siglo XVII, surgen en derredor del poblado, y especialmente en el valle aledaño, fábricas de azúcar y casas de vivienda —de las que aún existen algunas—, exponentes del tipo de construcción vinculada a las actividades económicas.  

 

La ciudad muestra su historia estampada en la arquitectura de prosapia colonial con acentuada tradición morisca y en el estilo neoclásico introducido en el siglo XIX. Constituye uno de los testimonios arquitectónicos y urbanos más importantes de Cuba y de la América Latina, con una coherencia ambiental no alterada en el transcurso de los años, que dota a la ciudad de una fuerte unidad expresiva, de un marcado sentido de tiempo y de lugar.

 

*Criterio cultural que fundamenta la declaratoria.