Almenas, notablemente inclinadas, rematadas por ladrillos.
Batería de cañones.
Puente levadizo.
Cenefa decorativa. Técnica del esgrafiado.
Escalinatas de piedra unidas entre sí con mortero de cal.
Castillo de San Pedro de la Roca del Morro.
Azoteas con pendientes y canales para la evacuación pluvial.

En diciembre de 1997, el Comité del Patrimonio Mundial resolvió incluir el Castillo de San Pedro de la Roca de Santiago de Cuba en la Lista del Patrimonio Mundial, por presentar ejemplos eminentes de un tipo de construcción, arquitectura o paisaje ilustrativo de un período(s) significativo(s) de la historia de la humanidad, y por constituir un ejemplo eminente de un establecimiento humano o de ocupación de un territorio de una cultura (o culturas) tradicionales representativas, especialmente cuando se hacen vulnerables bajo los efectos de mutaciones irreversibles*.

 

La fortaleza se construyó en 1638 con el objetivo de salvaguardar la Villa de Santiago ante un ataque naval. Juan Bautista Antonelli, el célebre ingeniero italiano que antes se había ocupado de fortificar La Habana, dirigió los trabajos de diseño y fabricación. El baluarte fue concebido de manera tal que pudieran aprovecharse las posibilidades defensivas y ofensivas del morro sobre el que se levanta. Reconstruido y remozado en numerosas ocasiones, es considerado un tesoro arquitectónico de innegable valor estético e histórico, en el que puede verificarse la huella del arte militar desarrollado en Italia, España y Cuba entre los siglos XVII y XIX.

 

* Criterios culturales que fundamentan la declaratoria.