El Parque Nacional Alejandro de Humboldt, que se extiende en las provincias de Holguín y Guantánamo, es uno de los ecosistemas montañosos de mayor riqueza y endemismo del mundo. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en la XXV Reunión del Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO, celebrada en Helsinki, Finlandia, en 2001. La declaratoria se debe a que el tamaño, la diversidad altitudinal, y las litologías complejas de formas terrestres han traído como resultado una gama de ecosistemas y especies sin igual en el Caribe Insular. El Parque constituyó un sitio de refugio en el Mioceno-Pleistoceno, particularmente en las eras glaciares, para la biota del Caribe. Los ríos de agua dulce que fluyen de los picos del Parque están entre los mayores del Caribe Insular, debido a esto, poseen una gran diversidad biológica de agua dulce. La geología compuesta por la serpentinita, peridotita, cársica y seudocársica de la región, han llevado consigo a la formación de los procesos actuales en la evolución de especies y comunidades en las rocas ultrabásicas que representan desafíos para la supervivencia vegetal*.  

 

Asimismo, el Parque Nacional Alejandro de Humboldt contiene los hábitats naturales más importantes y significativos de todo el Caribe insular para la conservación in situ de la diversidad biológica terrestre. Posee 16 de las 28 formaciones vegetales definidas por Cuba, la mayor Isla del Caribe, que constituye una provincia biogeográfica única. Es uno de los sitios más importantes para la conservación de la flora endémica en todo el Hemisferio Occidental, con casi el 70% de las 1,302 especies de espermatofitas, de un estimado total de 1,800-2,000, son endémicas del Parque. Es uno de los ecosistemas tropicales terrestres más diversos desde el punto de vista biológico en una isla situada en un punto de la Tierra. Las tasas de endemismo de vertebrados e invertebrados son altas. Muchas de estas especies se encuentran amenazadas debido a su pequeño radio de dispersión; debido a su singularidad y el hecho de que representan procesos evolutivos únicos, estas especies poseen un valor universal relevante desde el punto de vista científico y conservacionista*.

 

La conjunción de montañas con conservados bosques latifolios y pinares, ríos, pozas y cascadas en un entorno de clima lluvioso y fresco, hacen de este lugar uno de los más singulares y contemplativos paisajes de la naturaleza cubana, cuyo grado de conservación garantiza a perpetuidad el funcionamiento de los procesos ecológicos vitales y la supervivencia de las especies que en él habitan. De acuerdo con las evidencias encontradas, esta región no fue muy afectada por los cambios climáticos ocurridos durante las glaciaciones del Cuaternario y por ello constituyó un refugio para la biota antillana.

 

*Criterios culturales que fundamentan la declaratoria.